Ser adolescente no es fácil… está lleno de cambios biológicos, psicológicos, sexuales y sociales. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares. Es una etapa de descubrimiento de la propia identidad (identidad psicológica, identidad sexual...) así como la de autonomía individual.
En el aspecto emocional, la llegada de la adolescencia significa la revelación de la capacidad afectiva para sentir y desarrollar emociones que se identifican o tienen relación con el amor. El adolescente puede hacer uso de su autonomía y comenzar a elegir a sus amigos y a las personas que va a querer, puede hacer uso de cierta capacidad de elección y poner en marcha los mecanismos sociales y afectivos que le han sido enseñados durante su crecimiento.
El adolescente está en un camino medio entre la edad adulta y la infancia, en lo que hace referencia a la vivencia de sus emociones, estando presente una mezcla singular de sus comportamientos. Todavía tiene una forma de manifestar sus deseos mediante una emotividad exacerbada o con la espontaneidad propia de la infancia, pero ya empieza a actuar de una manera sutil en las interacciones, o con una cierta represión relativa de sus emociones, tal como hace el adulto.
Hay que saber que la adolescencia es el momento de la vida en la que se empieza a formar el carácter definitivo y, además, es un periodo clave en el que se debe desarrollar al máximo la inteligencia emocional por eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de ayudar a los adolescentes en su crecimiento.

¿Para qué sirve la inteligencia emocional en la adolescencia?
Lo más importante de una buena inteligencia emocional es que permite al que la posee relacionarse con éxito. Y una buena socialización es una de las bases para tener una vida exitosa y feliz.
Una buena inteligencia emocional permite al adolescente entender mejor el mundo en el que viven y a las otras personas. Pero sobre todo, una buena inteligencia emocional consigue que el adolescente se conozca mejor a sí mismo y sea más capaz de dirigir su vida de forma exitosa.
La forma de empezar a desarrollar la inteligencia emocional es reconocer las emociones propias. Es importante que dejemos que nuestros hijos sientan esas emociones y las reconozcan.
No es bueno enseñar a los niños a reprimirlas. Es mucho más sano dejar que las vivan y aprendan a conocerlas. Es bueno que los niños y adolescentes entiendan cuándo y por qué son felices, desgraciados, frustrados, con esperanza, con amor o cualquiera otra de las emociones humanas.
También es importante que aprendan a no dejarse arrastrar por ellas. Si un adolescente se siente frustrado debemos enseñarle a que entienda la razón de esa frustración y ayudarle a encontrar las soluciones brindándole las herramientas emocionales que necesita para que la frustración no domine su vida.
Una magnífica forma de que los adolescentes aprendan a gestionar adecuadamente sus emociones es que sean positivos. El ser positivos también se aprende, la mejor escuela para tener una actitud positiva en la vida es vivir rodeado de personas positivas, unos padres positivos enseñarán a sus hijos a ser positivos.
Pero también es muy importante que los adolescentes entiendan que no todo va a ocurrir rápidamente. Entender las propias emociones y aprender a vivir feliz con ellas lleva tiempo. Es un proceso al que deben dedicarle atención y que deben enfrentar con paciencia.
Cuando logramos desarrollar la inteligencia emocional en esta etapa, se tendrá gran parte del camino hacia el éxito asegurado, ya que estos jóvenes contaran con herramientas y preparación para gestionar y sacarle provecho a situación que les genere alguna emoción. Los padres tienen el deber de comenzar con esta tarea, es una etapa difícil pero que con empatía pueden lograr superarla con el mínimo de trauma y logrando una conexión con sus hijos muy especial.
Una buena manera de aprender a conocer las emociones es colocándote frente al espejo y simula cada emoción y así veras los cambios en tu rostro, veras que cuando estas enojado tu rostro es rígido y frio, pero cuando estas feliz irradias luz, color y belleza.
También se pueden hacer juegos en familia; escribe en papel las diversas emociones, colócalos en un recipiente o bolsa y cada uno debe escoger un papel y recrear con mímica la emoción y los demás deben adivinarla.
O es escuchar tus canciones favoritas e ir sintiendo como se relaciona la letra con tus emociones.
Otro ejercicio más avanzado, es que cuando estés viviendo una situación que te produzca ira, alegría, frustración, etc. Te tomes un momento para sentir los cambios que experimenta tu cuerpo en ese instante, por ejemplo: cuando alguien te hace enojar tu cara comienza a ponerse roja, tu corazón se acelera y es en ese momento, donde debes detenerte porque al sentir eso estas a punto de reaccionar de manera instintiva, tal vez violenta y eso es lo que se quiere evitar.
Queremos que el proceso para ser Emocional Consciente comience desde esta etapa, te invitamos como padre a dar el paso de incluir a tus hijos en este aprendizaje que seguro con el tiempo te lo agradecerá.
Si te interesa tener a un mentor emocional que te guíe, no dudes en contactarnos a través del siguiente correo: soyemocionalconsciente@gmail.com